Fumigación contra termitas

Fumigación contra termitas

Todos conocemos e inclusive hemos sufrido (o conocemos a alguien que haya sufrido) los posibles efectos devastadores de las termitas en nuestros hogares. Muchas veces esto pasa por no detectar el problema a tiempo o inclusive por subestimar a estos molestos seres diminutos. Las familias creen que al ver unos pocos especímenes, la magnitud de la situación también es relativamente pequeña pero no es así.

Estas criaturitas se alimentan principalmente de madera, sobre todo de la que suele tener un buen tiempo de antigüedad; además de sus derivados e inclusive algunos otros materiales un poco más resistentes. Son sumamente persistentes y eliminarlas requiere de un trabajo arduo y muy bien hecho…

Por lo general sus nidos (o termiteros) están construido por debajo de la infraestructura en cuestión; es decir, si las ves en cualquier pieza de madera de tu habitación puedes preocuparte porque eso significa que han salido a buscar alimento y materiales; también es poco probable que puedas dar con el origen del conflicto, así que sería hora de actuar.

Uno de los principales problemas de “cohabitar” con esta plaga, es que no solo devoran objetos antiguos y en desuso, sino que prácticamente son capaces de acabar con todo (y entre ese grupo figuran cosas de valor). Por ejemplo, pueden debilitar una pared entera hasta el punto de ameritar una reconstrucción, pueden adueñarse de estantes y muebles, y en uno de los peores casos: aman destruir libros, cuadernos y papeles.

Lo peor de todo es que suelen aparecer en rincones recónditos del hogar. Muchas veces las vemos por primera ocasión en el sótano o en cuartos que no están habitados, y cuando nos disponemos a abrir una novela o enciclopedia nos topamos con la sorpresa de que literalmente quedó inservible y perdió la gran mayoría de su información.

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Ahora bien ¿qué debemos hacer ante todo este dilema? Quizá lo primero que se te venga a la mente es conseguir una solución por tus propios medios. Elaborar un insecticida casero o comprar uno en la tienda más cercana y comenzar a rociar a diestra y siniestra a tus pequeños enemigos. Quizás esto pueda funcionar en un principio para ahuyentarlos de un lugar en específico como por ejemplo retratos antiguos o documentos importantes, pero francamente el avance en tu “lucha” será poco por no decir nulo. En tan solo una semana o inclusive en cuestión de días, podrás notar cómo vuelven y a menos de que estés dispuesto a repetir esto durante todos los años que vayas a vivir ahí, debes llamar a un especialista.

Los servicios de fumigación se encargarán de tu problema. Principalmente porque no se trata de una cuestión superficial, sino que estos irán hasta el fondo (literalmente) y con la ayuda de una estrategia, conseguirán proteger al máximo posible tu hogar para evitar que las termitas vuelvan. No se trata de matarlas a todas, sino de bloquear u obstaculizar su trayectoria con el uso de químicos y productos especializados. De no hacer esto, es posible que más adelante tengas que gastar mucho dinero en reparaciones e inevitablemente terminarás llamándolos en algún momento.

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